ENCO 101 – Cómo hacer bizcocho desde cero y no fallar en el intento
Hacer un bizcocho casero puede parecer una tarea sencilla, pero muchas veces nos encontramos con masas apelmazadas, bizcochos que no suben o que quedan secos. Por eso es importante conocer bien los ingredientes, seguir los pasos adecuados y saber usar las técnicas correctas.. En este artículo te decimos cómo hacer bizcocho desde cero y no fallar en el intento.
Lo primero es tener los ingredientes a temperatura ambiente. Esto es clave para que se integren mejor y el aire incorporado durante el batido se mantenga estable. Para un bizcocho básico necesitarás tres huevos, azúcar, harina de repostería, levadura en polvo, una pizca de sal y aceite vegetal o mantequilla derretida.
También puedes añadir ralladura de la fruta que quieras usar en tu pan o una cucharadita de extracto natural o esencias de panificación para aromatizar la mezcla. Estas opciones no solo le dan sabor, sino que elevan el resultado final sin complicaciones.
Comienza precalentando el horno a 180 grados centígrados. Bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté pálida y haya duplicado su volumen. Este paso es fundamental para conseguir un bizcocho aireado y con buena estructura. Añade el aceite o la mantequilla poco a poco, sin dejar de batir. Luego incorpora la esencia o ralladura que hayas elegido para dar ese toque personal.
Tamiza la harina junto con la levadura y la sal. Este paso evita grumos y permite una mejor integración de los secos. Incorpora los ingredientes secos a la mezcla con movimientos envolventes, usando una espátula. Hazlo con suavidad, del centro hacia los bordes del recipiente, para no perder el aire que ya se ha incorporado. Una mezcla sobre batida puede dar como resultado un bizcocho duro o gomoso.
Vierte la mezcla en un molde engrasado y hornea durante 25 a 30 minutos. No abras el horno antes de los 20 minutos para evitar que se baje el bizcocho. Sabrás que está listo cuando al pinchar con un palillo, este salga limpio. Una vez fuera del horno, deja enfriar sobre una rejilla para que no se humedezca la base.
Este bizcocho es una base perfecta para muchas variantes. Puedes convertirlo en un pastel cubierto con merengue, betún de mantequilla o ganache para una cobertura de Fondant. También puedes añadir frutas y usar tus rellenos favoritos.. La clave está en dominar la técnica base para obtener un bizcocho esponjoso, uniforme y lleno de sabor.
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